Durante mi niñez fui arropada bajo una gran familia con valores únicos, cada comida con mi familia era un deleite que me llenaba de alegría. Mis abuelos incursionaron en la venta de pescado en la calle Altamirano y mi padre al casarse siguió con la tradición en la calle Arista en el Puerto de Veracruz.
Desde niña los maravillosos olores de la cocina de mi casa me atraían a ella y me acuerdo que con mucho esfuerzo arrastraba una silla del comedor, la pegaba junto a la estufa y me subía para poder ver lo que se estaba cocinando. Me acuerdo que en una de esas ocasiones, la señora quien ayudaba a mi mama, me bajo y me dio unos manotazos, y me dijo seriamente “La cocina no es para los niños”, pero mi imaginación fue más fuerte y me guió a través de los olores y sabores de la rica comida veracruzana. Fui creciendo y trabaje en el negocio de los restaurantes junto a mi familia hasta que tuve la oportunidad de ir a estudiar a la Universidad Cristóbal Colon, donde me recibí de Administradora en empresas turísticas, pero había algo dentro de mí que no me dejaba en paz, claro, eran esos olores y sabores, que me hacían recordar mi niñez y a mi familia. Durante un tiempo estuve con ese fuerte malestar interior hasta que me decidí a entrar a la escuela de Chef en la Universidad Iberoamericana.
Ya recibida de Chef emprendí un viaje al cual te quiero invitar, el 28 de Julio del 2005, justo unos meses antes del huracán Wilma, abrí las puertas de la rica y deliciosa comida veracruzana a las familias de Cancún para brindarles un excelente sazón, servicio y confort.
Desde esa fecha he servido más de 100,000 platillos a un innumerable número de personas, cada uno elaborado con mi corazón y el de mi equipo.
Te invito a que te des el tiempo de probar nuestros platillos con el sazón exquisito donde una familia completa ha entregado el corazón.
